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Salud Pública

Seguridad alimentaria

La mayoría de las enfermedades provocadas por los alimentos se deben a que la persona consume algo que contiene ciertos tipos de bacterias o de virus. Sin embargo, los alimentos también pueden estar contaminados por otras sustancias tóxicas, adquiridas en el proceso de producción o como consecuencia del proceso de degradación. La gravedad de la enfermedad depende del tipo de microorganismo o sustancia tóxica ingerida, de la cantidad y del estado de salud de la persona; normalmente los niños, ancianos e inmunodeprimidos, son más susceptibles de contraer estas intoxicaciones.

Las infecciones e intoxicaciones alimentarias son típicamente estacionales, proliferando principalmente en los meses veraniegos, debido a las altas temperaturas que favorecen el crecimiento de los microorganismos contaminantes. La principal causa de enfermedades de origen alimentario en España es de naturaleza bacteriana. Concretamente la bacteria conocida popularmente como salmonela está implicada en más del 50% de los brotes de intoxicación alimentaria.

Los síntomas más frecuentes en las intoxicaciones alimentarias son de tipo gastrointestinal, sobre todo diarrea, y manifestaciones dermatológicas. El consumidor es uno de los protagonistas de la cadena alimentaria, y es esencial que disponga de la información suficiente para poder evitar muchos de los problemas de salud derivados de una inadecuada manipulación de los alimentos.

A la hora de hacer la compra debemos comprobar las fechas de caducidad o consumo preferente y verificar las características de conservación. También debemos cuidar el almacenamiento de los productos en casa, evitando colocar juntos alimentos crudos y cocinados para impedir contaminaciones cruzadas. Los alimentos enlatados deben guardarse en un lugar seco, fresco y limpio. En el frigorífico, mantendremos una temperatura entre 2 y 4 ºC, envolviendo los alimentos o colocándolos en recipientes cerrados. En el congelador, hay que mantener una temperatura entre –15 y –18 ºC y nunca recongelar un alimento previamente descongelado.

En la preparación y manipulación de los alimentos también debemos extremar las medidas de seguridad. Para ello es importante lavarse bien las manos antes de comenzar a manipular los alimentos; y no dejar a temperatura ambiente durante más de dos horas alimentos frescos o cocinados, ya que dicha temperatura es idónea para el crecimiento de la mayoría de los microorganismos. Cocine siempre completamente los alimentos, especialmente carne, pollo, huevos y pescado para destruir cualquier microorganismo que hubiera podido crecer durante el almacenamiento. Por último, debemos lavar cuidadosamente las frutas y verduras frescas antes de cocinarlas o comerlas.

No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.

(Última modificación:05/07/2017 12:43)

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