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La palabra artritis significa literalmente inflamación de las articulaciones. Actualmente hay más de 100 enfermedades diferentes en las que se produce artritis, lo que supone una disminución en la calidad de vida del paciente, e incluso, incapacidad laboral. En todas ellas se produce dolor, sensación de rigidez e inflamación de las articulaciones. También puede darse enrojecimiento y debilidad en la articulación dañada y con menor frecuencia fiebre y pérdida de peso.
La afección puede comenzar con molestias leves, pero si no es diagnosticada ni tratada puede convertirse en un importante problema de salud.

Entre las enfermedades artríticas más frecuentes hay que destacar la osteoartritis o artrosis, que es una enfermedad degenerativa de las articulaciones. En segundo lugar hay que citar la artritis reumatoide, que ocurre cuando las defensas del cuerpo no funcionan bien y atacan a los cartílagos de las articulaciones del propio organismo. Entonces se produce inflamación crónica de dedos, muñecas, codos, rodillas y tobillos. Suele darse entre los 30 y 40 años de edad y pueden afectarse otros órganos como el pulmón, el corazón y los ojos. En tercer lugar podemos incluir la gota, en la que se acumulan cristales de ácido úrico en las articulaciones, comenzando usualmente en el dedo pulgar del pie.Otros tipos de artritis son las que se producen por una infección, por un golpe o por psoriasis. Finalmente en el lupus eritematoso sistémico, otra enfermedad en la que nuestras defensas atacan a las articulaciones, también puede haber artritis.

Hay dos formas de tratamiento de la artritis. La primera consiste en controlar los síntomas y generalmente se utilizan analgésicos y antiinflamatorios. No hay que olvidar que su uso prolongado puede producir daño en el aparato digestivo, por lo que a veces hay que administrar protectores gástricos, o toxicidad renal. La segunda forma de tratar la artritis consiste en atajar la causa que la provoca. La eficacia de este último tipo de tratamiento depende de la causa de la enfermedad. En cualquier caso suelen ser tratamientos complicados.

También puede ayudar aplicar calor y realizar ejercicios ligeros de estiramiento específicos para cada caso. En concreto la natación es muy recomendable. Asimismo, hay que controlar el sobrepeso y la obesidad con una dieta equilibrada. Por otra parte la dieta es muy importante en el caso de gota ya que se deben eliminar alimentos que aumenten el ácido úrico, como la carne o el marisco. En algunas situaciones graves incluso puede ser necesaria la cirugía.

La artrosis es la enfermedad más común de las articulaciones y aparece como consecuencia del proceso natural de envejecimiento. Se la denomina incorrectamente “Reuma”. Se trata de una enfermedad degenerativa que aparece con mayor frecuencia en ancianos. Así, después de los 70 años el 80 % de la población presenta artrosis por lo menos en una articulación aunque solamente la mitad tiene síntomas. Por otra parte, las mujeres sufren artrosis con una frecuencia tres veces superior a los varones.

La artrosis suele afectar al cuello, la región lumbar, rodillas, caderas y articulaciones de los dedos y los síntomas suelen aparecer gradualmente. Los pacientes con artrosis padecen dolor y pérdida de movilidad con lo que disminuye su calidad de vida. En algunas personas, el dolor es el peor síntoma; en otras lo son la rigidez articular y la deformidad. Así pueden aparecer nódulos o bultos duros debido a la deformación del hueso; sobre todo en manos. A veces, se escuchan pequeños crujidos con el movimiento articular. Cuando las rodillas y las caderas están afectadas, caminar puede ser difícil o doloroso; de la misma forma, si hay alteraciones en las manos, pueden causar dolor actividades como coser, escribir a máquina o coger cosas.

La causa principal de la artrosis es el desgaste de la articulación producida por el uso durante los años. En algunos casos existe una predisposición familiar y es más frecuente en las mujeres. Además existen otros factores predisponentes como la obesidad, ya que el sobrepeso acaba dañando la articulación, o la falta de ejercicio físico. Asimismo, en caso de fracturas, golpes importantes o inflamaciones anteriores, si la recuperación no es completa, el cartílago tiene predisposición a alterarse antes.

Actualmente no existe ningún tratamiento que pueda curar la artrosis, pero sí que se pueden aliviar los síntomas. Para ello se utilizan analgésicos y antiinflamatorios. También se deben tratar el sobrepeso y la obesidad. De igual forma hay que evitar cargar peso, correr y estar de pie durante mucho tiempo, pero nunca es recomendable la inmovilidad. Es más, existen tablas de ejercicios específicas para cada caso que pueden ayudar al paciente. Los tratamientos con calor pueden aliviar el dolor y la sensación de rigidez. En esta línea existen muchas maneras de aplicar calor en el domicilio como el agua caliente, los paños calientes o la manta eléctrica, mientras que otros métodos son más sofisticados y requieren acudir a centros especializados. Asimismo puede ser beneficioso usar bastón para repartir así el peso del cuerpo y forzar menos nuestras articulaciones. En algunas situaciones graves incluso puede ser necesaria la cirugía. En cualquier caso el paciente deberá tener un control y un seguimiento médico y ante cualquier duda acerca del tratamiento puede consultar al farmacéutico.

(Última modificación:27/02/2017 13:00)

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