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Con el comienzo de  la época escolar suelen reaparecer las infestaciones por piojos en la población infantil, a pesar de que en la mayoría de los casos los niños mantienen una higiene correcta. 
 
Los piojos dependen por completo de su huésped para alimentarse y vivir, pero pueden pasar directamente y con gran facilidad de una persona a otra con un mínimo contacto personal. El uso de ropas, sombreros, peines u otros objetos infestados por piojos o liendres es otra forma de contaminarse. 
 
Aunque tradicionalmente la infestación por piojos se produce en poblaciones con una higiene personal descuidada y donde no son frecuentes los baños y cambios de ropa, los insectos prefieren vivir en la piel limpia, por eso es tan fácil que una persona que mantiene una higiene correcta puede ser infestada. 
 
Los piojos corporales rara vez se encuentran en comunidades bien aseadas, siendo la parasitación por piojos de la cabeza la más habitual y se da sobre todo en niños de 6 a 10 años y en mujeres. De las diferentes clases de piojos únicamente existen dos que son parásitos obligados del hombre: los piojos del cuerpo y los de la cabeza . 
 
Los piojos de la cabeza se localizan preferentemente en el pelo de la parte posterior y prefieren los pelos de tamaño mediano a los cortos o largos; los piojos del cuerpo se pueden localizar en el vello del tórax y las axilas, además de las fibras de los tejidos de la ropa.  
 
La saliva inyectada por el piojo al picar induce hipersensibilidad dérmica, con la consiguiente reacción inflamatoria e intenso picor. Este picor origina el inevitable rascado, lo que aumenta la inflamación y erosiona la piel propiciando infecciones bacterianas secundarias con sarpullidos, costras y supuraciones. 
 
Existe un grupo de sustancias capaces de matar a los piojos de forma efectiva. No son cosméticos, sino auténticos medicamentos, motivo por el que las normas de utilización deben ser respetadas al máximo. Después del tratamiento hay que eliminar cuidadosamente los liendres y piojos muertos, mediante un escrupuloso lavado del pelo y la utilización de peines especiales o liendreras, que tiene una separación mínima entre dientes. 
 
Los compañeros de colegio o guardería, los parientes y en general las personas que hayan tenido contacto estrecho con el individuo parasitado deben ser examinados minuciosamente. La comunicación al colegio, en el caso de niños parasitados, se hace imprescindible. 
 
Las ropas deben lavarse en lavadora con agua caliente y secarlas, cuando sea posible a temperatura elevada. Los peines y otros utensilios deben mantenerse en remojo durante media hora en una solución insecticida. Por último hay que pasar concienzudamente el aspirador por toda la habitación de la persona parasitada. 
 
No lo olvide: Pregunte siempre a su farmacéutico. Él le informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerde que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.

(Última modificación:24/02/2017 17:01)

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