Importancia del olivo en la terapéutica

Si existe un árbol que pueda considerarse representante del área mediterránea, sin duda, se trata del olivo. Entroncado desde hace muchos siglos con nuestra cultura, no solo es básico en la alimentación sino que además nos ofrece excelentes propiedades terapéuticas.

Se sabe que el olivo se cultiva desde hace mas de 5000 años, encontrándose la primera documentación escrita sobre su aceite en tablillas con inscripciones cuneiformes que datan de mas de 2000 años antes de Cristo. Recordemos también que el olivo se cita en diversas ocasiones en la Biblia, que los antiguos egipcios colocaban en ocasiones coronas de olivo en las momias o que los griegos coronaban con olivo a sus héroes. En Italia se encuentra un Museo del Olivo que fue inaugurado en 1992 y en el cual se puede recorrer la historia de este árbol y del aceite a lo largo de los siglos.

A pesar de lo interesante de su historia, en este artículo se va a tratar sobre la actividad farmacológica y aplicaciones de las hojas, extractos y productos derivados de las mismas, sin olvidar el interés que también presenta el aceite de oliva.

La especie Olea europea L. perteneciente a la familia Oleaceae, es originaria de Asia Menor pero se cultiva en todo el Mediterráneo, principalmente en España, desde hace siglos. Los españoles llevaron su cultivo a América, donde se puede encontrar en diversos países. Actualmente existen cultivos de olivo en los cinco continentes. Es un árbol con el tronco tortuoso, con hojas perennes, enteras y coriáceas, dispuestas sobre las numerosas ramas de forma opuesta. El limbo de las hojas, oval-lanceolado, es de color verde grisáceo en el haz y blanquecino en el envés. Posee flores pequeñas de color blanco y el fruto es una drupa carnosa de sabor amargo (aceituna) que contiene en su interior un hueso duro. Las hojas y el aceite se emplean en terapéutica, las primeras se recolectan durante todo el año y el segundo se obtiene mediante prensado de los frutos maduros. La madera del árbol es dura pero fácil de tallar por lo que se ha utilizado desde siempre y sigue haciéndose para tallar diversos utensilios y objetos decorativos.

La Real Farmacopea española incluye el aceite de oliva virgen y el refinado, definiendo el primero como: “aceite graso obtenido por expresión en frío u otro procedimiento mecánico adecuado a partir de las drupas maduras de Olea europaea L.”. Debe cumplir las características de líquido límpido, transparente, amarillo o amarillo verdoso, de olor característico, prácticamente insoluble en alcohol, miscible con éter de petróleo (50° C – 70° C). Respecto al aceite de oliva refinado se define: “es el aceite graso obtenido por refinado del aceite de oliva crudo obtenido mediante presión en frío u otro procedimiento mecánico adecuado a partir de las drupas maduras de Olea europaea L. Se puede añadir un antioxidante adecuado”.

Composición química


Las hojas de olivo contienen sales minerales, flavonoides (rutósido y glucósidos de apigenina y luteolina), triterpenos (ácido oleanólico, ácido ursólico y uvaol) y principalmente iridoides (secoiridoides: oleuropeósido, 11-demetiloleuropeósido, diéster metílico (7,11) del oleósido, ligustrósido, oleurósido y aldehidos secoiridoídicos no heterosídicos). El mayoritario es el oleuropeósido (60-90 mg/g) también llamado oleuropeina, un iridoide amargo, responsable en gran medida de su actividad. Este glucósido se hidroliza por acción enzimática (beta-glucosidasa) en 3,4-dihidroxifeniletanol (hidroxitirosol). En el extracto hexánico se han identificado además: escualeno, beta-caroteno, triglicéricos, ceras, alfa-tocoferol, beta-sitosterol y diferentes alcoholes.

El aceite se extrae de los frutos maduros por prensado (aproximadamente se obtiene un litro a partir de 4-5 kg de aceitunas) y está constituido por ácidos grasos insaturados (ácido oleico, linoleico, etc.) y saturados (palmítico, esteárico, etc.) y una fracción insaponificable que contiene esteroles (beta-sitosterol, colesterol, estigmasterol, etc.), tocoferoles, triterpenos y pigmentos. Contiene además una pequeña proporción de principios secoiridoídicos (oleuropeina y otros, responsables del sabor amargo de las aceitunas) y de sus derivados, tirosol e hidroxitirosol que poseen un elevado poder antioxidante y por ello son responsables de la elevada estabilidad del aceite. Es además rico en vitaminas.

Actividad farmacológica


Hojas

Aunque la primera referencia científica (1854) sobre la aplicación terapéutica de extractos de hoja de olivo se refiere a su eficacia en el tratamiento de la fiebre y la malaria, en la actualidad, se atribuye a las hojas de olivo una actividad antihipertensiva e hipoglucemiante, propiedades que se han demostrado en los últimos años mediante experimentación animal y clínica. Igualmente posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Los efectos hipotensores de la hoja de olivo parecen ser debidos a un efecto sinérgico entre sus componentes, si bien el mas activo podría ser el oleuropeósido o mas probablemente un producto de degradación del mismo, el hidroxitirosol, compuesto que posee actividad vasodilatadora que algunos autores relacionan con un aumento del 3'5' AMPc. Además, este compuesto inhibe in vitro la oxidación del LDL-colesterol.

Los ensayos clínicos llevados a cabo para evaluar la actividad hipotensora de la hoja de olivo no son muy numerosos. De ellos cabe destacar el realizado por Cherif et al en 1996, frente a placebo, con 30 pacientes hipertensos a los que se administró 400 ng x 4/día de un extracto acuoso, durante tres meses. Se observó una disminución significativa de la presión arterial además de una disminución ligera de la glucemia y calcemia.

Por otro lado, en animal de experimentación, se ha comprobado que el oleuropeósido disminuye la amplitud de las contracciones y enlentece ligeramente el ritmo cardíaco. En su mecanismo de acción es probable que participe un bloqueo sobre canales de calcio.

Asimismo, los derivados triterpénicos han mostrado actividad depresora cardíaca similar a la inducida por bloqueantes beta-adrenérgicos como el propranolol, pues bloquean los efectos de adrenalina e isoprenalina. Tanto el ácido ursólico como el uvaol producen vasodilatación, efecto inotrópico positivo (cardiotónico) y antiarrítmico, por lo que, según algunos autores, la hoja de olivo podría emplearse para el tratamiento de la hipertensión arterial asociada a afección cardíaca y por su elevado poder antioxidante (LDL) en la prevención de accidentes vasculares por aterosclerosis.

El efecto hipoglucemiante de las hojas de olivo se ha observado en ratas diabéticas. El oleuropeósido, administrado por vía intravenosa, ha demostrado actividad antidiabética que puede ser debida a dos mecanismos de acción: incremento de la liberación de insulina e inducción de la recaptación periférica de glucosa.

También el oleuropeósido aislado ha demostrado, en ensayos en animales, poseer actividad antiulcerosa y espasmolítica en el fundus del estómago de rata.

Según algunos autores, el extracto de hojas de olivo posee además propiedades antivirales, habiendo demostrado in vitro actividad anti-VIH y eficacia en el tratamiento del herpes zoster. El extracto acuoso de las hojas posee actividad antimicrobiana. Los secoiridoides y sus derivados oleuropeina e hidroxitirosol, presentes tanto en las hojas como en el aceite, han demostrado eficacia antimicrobiana in vitro y por ello, podrían tener aplicación en el tratamiento de infecciones intestinales y respiratorias en el hombre.

La presencia en las hojas de olivo de distintos componentes fenólicos que incluyen en su estructura el grupo catecol (oleuropeina, hidroxitirosol, rutina, luteolina, etc.), le confieren actividad antioxidante que probablemente esté relacionada con algunas de las actividades comentadas en párrafos anteriores. Estos compuestos son captadores de radicales libres de oxígeno y de peróxidos lipídicos.

Según Briante y col., las hojas de olivo podrían emplearse como fuente de obtención industrial de hidroxitirosol altamente purificado, mediante transformación enzimática a partir de la oleuropeina, por una beta-glucosidasa.

A falta de un número mayor de ensayos clínicos, la Comisión E, se limita a comentar su empleo como antihipertensivo y diurético y, a referir las propiedades farmacológicas puestas de manifiesto mediante experimentación con animales: antiespasmódico, broncodilatador, dilatador coronario, hipotensor, antiarrítmico, antipirético, hipoglucémico y diurético.

La hoja de olivo se considera carente de toxicidad.

Aceite


El aceite de oliva posee propiedades coleréticas y colagogas, se comporta también como laxante suave y aplicado por vía tópica es emoliente y suavizante. Su consumo en la dieta (dieta mediterránea), es beneficioso en general para la salud, interviniendo en el control del colesterol y la glucemia, disminuyendo el riesgo de infarto de miocardio y otras afecciones cardiovasculares como la hipertensión arterial; los polifenoles que contiene el aceite de oliva son responsables, al menos en parte, de la protección de la oxidación del LDL, comprobado en humanos y, de la inhibición en la expresión de moléculas de adhesión endoteliales, que son imprescindibles para el reclutamiento de leucocitos en la fase inicial de la aterogénesis. Por su parte, el ácido oleico, aunque no presenta efectos directos importantes sobre los niveles de colesterol, si parece interferir en la respuesta inflamatoria característica de las primeras fases de la aterogénesis.

Efectivamente, las propiedades antioxidantes del aceite de oliva virgen son ampliamente conocidas, siendo atribuidas, como se acaba de comentar, en parte, a la presencia de polifenoles antioxidantes como el hidroxitirosol, tirosol y oleuropeina, que se encuentran en elevada concentración en el aceite de oliva virgen (50-800 mg de polifenoles totales/kg) y en las aceitunas (2g de polifenoles totales/100g en peso seco). El hidroxitirosol es considerado en numerosas publicaciones como uno de los polifenoles naturales con mayor poder antioxidante, siendo especialmente eficaz como captador de radicales peroxilo. Su absorción intestinal es elevada y se elimina por vía renal en forma de derivados glucuronoconjugados. Probablemente, relacionado con ese poder antioxidante, se ha comprobado que este compuesto previene el daño oxidativo sobre el ADN y evita la oxidación de LDL. Asimismo, se ha observado que es capaz de inhibir la proliferación e inducir apoptosis en distintas líneas celulares de cáncer y, sin embargo, no provocar apoptosis en líneas celulares normales (linfocitos y células polimorfonucleares). Ese elevado poder antioxidante le confiere además interesantes propiedades estabilizantes, que pueden ser de gran aplicación en la industria alimentaria, en concreto en la elaboración de los llamados alimentos funcionales. En ratas se ha comprobado que el consumo habitual de aceite de oliva virgen reduce el estrés oxidativo mitocondrial y por tanto el envejecimiento.

Igualmente, numerosos ensayos clínicos avalan la eficacia antioxidante de este aceite. Por ejemplo, la intervención nutricional realizada sobre 30 monjes de una comunidad religiosa catalana a los que se administró un aceite sin polifenoles, o un aceite de oliva con 68 mg/kg de polifenoles (equivalente al contenido en un aceite de oliva normal), o un aceite de oliva con 150 mg/kg (equivalente al contenido en un aceite de oliva virgen), puso de manifiesto una protección en la oxidación de LDL y un incremento en los niveles de HDL-colesterol, proporcional al contenido en polifenoles. De estos resultados los autores deducen que el consumo de aceite de oliva virgen puede ser beneficioso en la prevención de procesos oxidativos.

Ingerido por vía oral en ayunas y acompañado por un vaso de agua, presenta un ligero efecto lubrificante que ayuda a la defecación. Sin embargo, su uso de forma continuada puede ser perjudicial para el estómago y los intestinos. Se ha observado diarrea persistente tras el uso prolongado del aceite.

Aplicado sobre la piel es protector y suavizante y cuando se acompaña de un masaje se absorbe con rapidez. Puede ser empleado en quemaduras y excoriaciones y puede aliviar el dolor provocado por picaduras de insectos.

Forma parte de cremas y jabones empleados para el cuidado de la piel, debiendo advertir que en contacto con la conjuntiva puede ser irritante. La industria farmacéutica utiliza el aceite refinado como excipiente en diversas formas farmacéuticas, entre ellas en inyectables. También se emplea en sondas uretrales para favorecer la distensión.

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