Ingresos personales y uso de medicamentos antihipertensivos genéricos
Es conocido que el coste de los fármacos supone una importante barrera, especialmente entre la población mayor, lo que provoca una serie de resultados de salud negativos. La sustitución por especialidades genéricas supone una ventaja al poder obtener los mismos principios activos a un coste inferior, reduciendo el impedimento citado. Sin embargo, el uso de genéricos permanece en cotas pequeñas aún.
Los autores lanzan la hipótesis que las personas mayores con bajos ingresos y aquellos que no poseen cobertura farmacéutica utilizarían las especialidades genéricas con mayor frecuencia que sus homólogos con mayores ingresos y con cobertura de prestación farmacéutica. Para ello analizan una muestra nacional en EE.UU. de mayores de 66 años con hipertensión arterial y que han utilizado al menos un fármaco cardiovascular que se presente como marca de fantasía y como especialidad genérica, a lo que denominan fármacos multifuente.
La variable resultado es la proporción de individuos que han utilizado uno o más medicamentos cardiovasculares genéricos durante el año de seguimiento. Los tipos de fármacos evaluados son IECAs, beta bloqueantes, inhibidores de los canales del calcio, alfa bloqueantes adrenérgicos y tiazidas. Las variables independientes son nivel de ingresos y tipo de cobertura farmacéutica. La primera se categoriza en diversos rangos de porcentaje del nivel federal de pobreza (NFP) -establecido en 2006 para una unidad familiar de 4 adultos, en 20.000 US$- mientras que la segunda variable incluye los diferentes tipos de cobertura allí existentes, además de la no cobertura.
Se analizan 4.540 beneficiarios de Medicare de edad mayor o igual a 66 años, que padecen hipertensión y usan al menos un fármaco antihipertensivo. De estos, una tercera parte utilizan como mínimo, un fármaco multifuente, siendo éstos principalmente beta bloqueantes y antagonistas de canales del calcio; sin embargo, son las tiazidas y los beta bloqueantes los grupos farmacológicos que con mayor profucsión utilizan especialidades genéricas, dejando a los IECAs como el grupo de mayor potencial de uso de los mismos.
En el análisis del uso de genéricos entre las 5 clases farmacológicas mencionadas no se observó ninguna asociación significativa entre ingresos y uso de genéricos; no obstante, se mostró que los individuos que presentaban un nivel de renta por debajo del NFP, presentaban también una mayor probabilidad de utilización de especialidades genéricas. Sin embargo, el grado de asociación fue sorprendentemente pequeño: así, los individuos con menores ingresos tuvieron sólo un 40 por ciento de mayor probabilidad de usar genéricos que aquellos con los mayores ingresos. Este resultado es explicado por los autores como probablemente debido al amplio seguimiento de las guías farmacológicas en la prestación farmacéutica.
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Riesgo Relativo |
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Variable |
IECAs |
ß bloqueantes |
Antag. calcio |
Tiazidas |
a bloqueantes |
= 300% del NFP |
1,0 |
1,0 |
1,0 |
1,0 |
1,0 |
200-299% NFP |
1,29 |
0,96 |
1,04 |
1,09 |
0,95 |
150-199% NFP |
1,20 |
1,10 |
1,07 |
0,81 |
0,93 |
100-149% NFP |
1,24 |
1,03 |
1,21 |
1,25 |
0,89 |
< 100% NFP |
1,55 |
1,21 |
1,37 |
1,38 |
0,92 |
Tabla 1
Los datos mostrados sugieren una oportunidad en el aumento de la utilización de especialidades genéricas en el campo de los fármacos cardiovasculares pues se observa que los que tienen un menor nivel de ingresos económicos presentan un mayor beneficio por la sustitución genérica al ser este subgrupo de población en donde se observa un menor grado de adherencia debido a los costes.
Los autores concluyen que los mayores que presentan hipertensión presentan un bajo uso de genéricos en 3 de los 5 grupos farmacológicos analizados. Las políticas sanitarias, así como los formularios y las disposiciones legales que obligan a la sustitución genérica, son los factores determinantes en el uso de especialidades genéricas. Por distintas causas, muchos médicos son aún reticentes a la prescripción habitual de este tipo de especialidades, lo que provoca que la sociedad pague un coste mayor por una prestación que podría disminuir sensiblemente su valor sin detrimento alguno de los resultados de salud. El apoyo del farmacéutico hacia cualquier medida que favorezca el uso de estos fármacos es decisivo para el éxito de la misma.
Hipertensión: asociación entre copago y cumplimiento
Un mal control de la presión arterial aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares en individuos con hipertensión arterial. La hipertensión es frecuentemente asintomática, favoreciendo la falta de adherencia al tratamiento. Además, dicho tratamiento conlleva un significativo coste económico, lo cual puede reducir aún más el cumplimiento y limitar notablemente la efectividad del mismo.
En base al argumento mencionado, los autores analizan el efecto de un nivel variable de copago sobre el nivel de cumplimiento de todos los fármacos antihipertensivos. Para ello extraen una muestra de una organización de prestaciones sanitarias (HMO) de pacientes hipertensos que tengan al menos una prescripción antihipertensiva.
El formulario utilizado en la HMO consta de 3 partes, cada una con un copago diferente: la primera, de medicamentos genéricos tienen un copago fijo de 5 $, la segunda, con las especialidades de marca seleccionadas, de 20 $ y la tercera, para el resto de las marcas, tiene un copago variable entre 20 y 165 $, que es la diferencia entre el precio del fármaco y el de la especialidad seleccionada de referencia.
El análisis del cumplimiento asociado al nivel de copago se efectúa mediante un modelo de regresión logística, estimando la probabilidad de aquél también en función de la edad, sexo, etnia, nivel de morbilidad, tipo de cobertura farmacéutica y grupo farmacológico.
El grupo analizado incluís 114.232 personas, de edad media de 64 años, con una cuarta parte presentando un alto nivel de mortalidad; aproximadamente se hallaba una tercera partes de las prescripciones en cada parte del formulario. El resultado del análisis mostró que el cumplimiento era significativamente superior en el grupo 1 del formulario e inferior en el 3. Los ARA fueron los fármacos asociados con mayor cumplimiento y las tiazidas, con el menor nivel de adherencia.
Una vez ajustado el cumplimiento por las covariables impuestas en el estudio, se observó que la probabilidad de adherencia al tratamiento aumentaba con el menor nivel de copago, además de determinados grupos farmacológicos, la edad superior a 65 años y un menor nivel de morbilidad asociada (Tabla 2).
Covariable |
OR ajustado |
IC 95 |
Nivel de copago ($):
5
20
20-165 |
1,00
0,76
0,48 |
0,75-0,78
0,47-0,49 |
Nivel de copago ($):
Tiazidas
ARAs
Calcioantagonistas
?-bloqueantes
IECAs |
1,00
2,50
1,85
1,82
1,63 |
2,41-2,58
1,79-1,90
1,77-1,87
1,58-1,68 |
Edad (años):
< 40
40-64
> 65 |
1,00
1,97
2,43 |
1,89-2,04
2,33-2,53 |
Morbilidad:
Baja
Alta |
1,00
0,82 |
0,81-0,84 |
Sexo:
Hombre
Mujer |
1,00
0,98 |
0,96-0,99 |
Tabla 2
Los autores concluyen que el nivel de copago es un predictor fuerte e independiente del cumplimiento terapéutico. Dado que una tasa pobre del mismo origina un riesgo incrementado de efectos adversos, de reducción de la calidad de vida relacionada con la salud y de un incremento en los costes de salud a largo plazo, la variación del valor del copago en la prestación farmacéutica es un delicado tema que, si no se analizan sus consecuencias en profundidad, pueden obtenerse resultados de salud negativos que afecten además al principio que motivó su instauración: el ahorro en costes sanitarios.
La gripe ¿cuánto nos cuesta?
La gripe es una infección vírica respiratoria que, debido a su gran capacidad de mutación, produce anualmente epidemias de mayor o menor intensidad. Pero independientemente de su nivel, la gripe representa un importante problema de salud pública pues llega a afectar al 10-20 por ciento de la población cada año, implicando un deterioro especialmente importante en ciertos grupos de riesgo, hasta el punto de requerir hospitalización en un porcentaje significativo de los casos habidos.
Los motivos expuestos implican que el coste de la gripe adquiere unos niveles notables, afectando significativamente al gasto sanitario nacional. Por ello, los autores evalúan el coste que representa la epidemia de gripe en España. El análisis se efectúa desde la perspectiva social mediante un estudio transversal de 662 casos registrados en varios centros de atención primaria (AP) y hospitalaria, así como en una residencia geriátrica, destacándose que la elección de centros se realizó con criterio exclusivo de su factibilidad para la recogida de datos, lo que puede implicar un sesgo que desvirtúe la validez externa del estudio.
Dada la perspectiva de la evaluación, se incluyeron costes directos e indirectos. Los primeros fueron originados por las consultas en los centros de atención primaria, en domicilio y en urgencias del hospital, así como el tratamiento previo con vacunas o prescrito tras el diagnóstico. Los de tipo indirecto comprendían el absentismo laboral en base a horas de trabajo perdidas por el paciente y su acompañante, así como los incurridos por el propio paciente en transporte y ayuda personal externa necesaria.
Los resultados se evaluaron desagregadamente para tres grupos de pacientes de riesgo: mayores de 65 años, pediátricos y crónicos (Tabla 3). Dada la selección de los individuos afectados, más del 60 por ciento de los mismos fueron extraídos del hospital, lo que puede incrementar la proporción final de costes hospitalarios. Un dato interesante es la elevada proporción de prescripción antibiótica, que supera el 50 por ciento en los mayores de 65 años y en los crónicos, que puede reflejar una necesidad preventiva o curativa o bien una indicación incorrecta del mismo; hubiera sido clarificador analizar el ámbito (hospitalario o de AP) de dicha prescripción.
|
> 65 años |
< 65 años |
Pediátricos |
No pediátricos |
Crónicos |
No crónicos |
Total |
AP sin vacuna |
7,5 |
7,7 |
3,9 |
9,1 |
6,7 |
8,2 |
8,0 |
AP con vacuna |
17,8 |
9,3 |
4,2 |
12,3 |
14,4 |
9,4 |
10,3 |
Tratamiento |
97,2 |
27,1 |
18,8 |
45,3 |
57,1 |
34,5 |
38,1 |
Hospital |
399,9 |
110,3 |
105,2 |
174,5 |
518,1 |
86,1 |
155,3 |
Absentismo |
220,5 |
351,3 |
277,5 |
354,1 |
285,3 |
339,4 |
330,8 |
Al paciente |
6,2 |
5,9 |
8,2 |
5,3 |
5,4 |
6,0 |
6,3 |
Ambulancia |
8,3 |
1,3 |
0 |
2,3 |
6,1 |
0,9 |
2,3 |
Totales |
749,0 |
504,3 |
412,5 |
593,7 |
886,3 |
476,5 |
542,1 |
Tabla 3
Los mayores de 65 años y especialmente los crónicos presentaron una mayor incidencia de ingreso hospitalario, con 6 días de estancia media, explicando así el elevado componente de coste hospitalario en el montante global. El otro componente fundamental fue el absentismo laboral. El principal predictor de coste parece ser la procedencia del paciente: el coste medio de aquellos originarios de la residencia geriátrica y del hospital fue 4 y 3 veces mayor, y el de los procedentes de AP (608,6, 458,4 y 148,5 euros respectivamente) implicando un coste medio global superior a 500 euros por paciente. Una selección de pacientes en el estudio realizada de una forma más ajustada a la práctica cotidiana, en donde predomina la AP sobre la hospitalaria, hubiera probablemente disminuido el coste medio por paciente.
Los autores concluyen que la gripe es una afección que representa un elevado coste a la sociedad española, en donde el componente hospitalario, principalmente en mayores de 65 años y enfermos crónicos, así como el absentismo laboral, en pacientes con vida laboral activa, forman los dos grandes vectores de coste en este caso. Este buen trabajo puede dar pautas para realizar actuaciones específicas teniendo en cuenta los criterios mostrados en este estudio.
Federman A, Halm E, Zhu C, Hochman T, Siu A. Association of income and prescription drug coverage with generic medication use among older adults with hypertension. Am J Manag Care. 2006;12:611-8
Taira D, Wong K, Frech-Tamas F, Cheng R. Copayment level and compliance with antihypertensive medication: Analysis and policy implications for managed care. Am J Manag Care. 2006; 12; 78-83 .
Badía X, Roset M, Francés J, Álvarez C, Rubio C. Estudio de costes de la gripe. Aten Primaria. 2006; 138(5): 260-7. |