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Salud Pública – Campañas

TRATAMIENTO FITOTERAPÉUTICO DEL INSOMNIO

(FUENTE: Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos)

Fisiología del sueño

El sueño es una situación fisiológica y natural del organismo, en la que se produce una pérdida reversible de la consciencia y de la actividad motora. El individuo, cuando está dormido, presenta una pérdida total o parcial de la capacidad de responder a estímulos externos, en función de que el sueño sea profundo o no. Por su parte, la vigilia es lo contrario al sueño, y corresponde a cuando el individuo está despierto.

Durante el sueño, la cantidad de estímulos que procesa la corteza cerebral es mínima, por lo que va a actuar como un mecanismo reparador y de descanso neuronal de la fase de vigilia. El sueño es, por tanto, una función básica del organismo, y esto queda patente en el hecho de que un ser vivo puede aguantar más tiempo sin comer que sin dormir.

El sueño fisiológico no es un proceso homogéneo, sino que se divide en una serie de etapas que se pueden diferenciar por la actividad mostrada en el electroencefalograma (EEG), y por los movimientos oculares y musculares.

  • Sueño lento o no REM. Se divide a su vez en 4 escalones, I a IV, de mayor a menor consciencia. En este sueño se va produciendo un enlentecimiento progresivo del EEG, aunque persiste el tono muscular. No se aprecian movimientos oculares.
  • Sueño rápido, REM (Rapid Eyes Movements) o paradójico. Es la forma más profunda del sueño, aunque paradójicamente presenta un EEG con una actividad similar a la del estado de vigilia. Se caracteriza además por una hipotonía muscular y por movimientos oculares rápidos, que le dan su nombre. Es en esta etapa en la que tienen lugar los sueños.

El sueño nocturno suele organizarse en 4 ó 5 ciclos de 90 a 120 minutos de duración, donde se va pasando desde la fase I del sueño lento hasta el sueño REM (fase V) y vuelta a empezar. Se estima que la fase REM del sueño ocupa de media en una persona adulta y sana, un 25% del total del sueño.

Las necesidades de sueño dependen de la edad. Un recién nacido está dormido casi todo el día (14-16 horas diarias), y según va creciendo, aumentan sus períodos de vigilia. De esta manera, los niños a partir de los 4 años y hasta la adolescencia se vuelven hipervigilantes, y no precisan de la siesta, aunque por las noches pueden dormir fácilmente 10 horas. Los adultos presentan grandes variaciones, pudiendo dormir de 5 a 9 horas diarias, aunque suelen necesitar de una pequeña siesta, sobre todo a primeras horas de la tarde. Finalmente, los ancianos tienen un sueño más ligero, lo que les lleva a despertarse varias veces durante la noche, de modo que el sueño nocturno no suele sobrepasar las 6 horas. Sin embargo, estos individuos suelen dormitar a lo largo del día.

Definición del insomnio

El insomnio es la alteración del sueño más común. Es uno de los síntomas más frecuentes que afectan a la población, precedido sólo por el dolor. Cerca del 10% de la misma lo presenta de manera crónica, y casi el 50% lo padece en algún momento de su vida. El insomnio afecta en gran medida a la población anciana, y sobre todo a mujeres postmenopáusicas.

Se caracteriza por al menos uno de los siguientes síntomas:

  • Incapacidad por parte del individuo para conciliar el sueño.
  • Aumento del número de despertares nocturnos.
  • Disminución del tiempo de sueño, despertándose el individuo demasiado temprano.
  • Sensación de que el sueño ha sido insuficiente.

La duración de un sueño nocturno inferior a 8 horas diarias, no significa que el individuo tenga insomnio, ya que como hemos comentado anteriormente, cada persona tiene unas necesidades diarias de sueño, que son muy variables y dependientes de la edad.

El insomnio puede dar lugar a fatiga, ansiedad, astenia y disminución del nivel de alerta. Normalmente aparece somnolencia diurna, que puede desembocar en accidentes domésticos o laborales. Además puede suponer una gran carga personal, social y económica.

Existen distintos tipos de insomnio, y cada uno de ellos presenta un tratamiento distinto, por lo que es necesario conocer cuál es el que sufre el paciente para poner un tratamiento individualizado.

Según su duración, podemos clasificarlo en:

  • Transitorio. Dura sólo unos pocos días y a continuación desaparece. Se da en individuos que no han tenido nunca problemas de insomnio, pero que por situaciones concretas y transitorias se encuentran hiperexcitados, como en el caso de estrés por trabajo o por exámenes, en fechas especiales como en los días previos a una operación quirúrgica o a una boda, por ejemplo. También es común en caso de jet lag o por dormir en ambientes extraños. No es recomendable ningún tratamiento, ya que este tipo de insomnio desaparece a los pocos días. Lo mejor que se puede hacer es intentar eliminar la causa que origina el estrés.
  • De corta duración. Dura un máximo de 4 semanas, y suele ser causado por situaciones estresantes más graves que las anteriores, como el insomnio que se produce en caso del fallecimiento de un familiar, problemas económicos, etc.
  • De larga duración. Permanecen durante un período superior a un mes. Sus causas son múltiples y muchas veces no están claras. En este caso sí se puede instaurar un tratamiento con fármacos hipnóticos.

También se puede clasificar en función de cómo se produzca en:

  • Inicial. Al individuo le cuesta mucho trabajo conciliar el sueño, aunque cuando lo hace no suele despertar en toda la noche.
  • Medio. El individuo no le cuesta empezar a dormir, pero sufre numerosos despertares a lo largo de la noche, que pueden hacer incluso que no vuelva a dormirse.
  • Terminal. El individuo duerme bien, pero se despierta antes de lo normal.

Causas del insomnio

El insomnio puede estar ocasionado por multitud de causas. Conocer su etiología es vital, ya que el tratamiento dependerá de dicha causa y del tipo de insomnio.

•  Causas fisiológicas. Suelen ser las más fáciles de evitar o de tratar. Destaca el dormir en ambientes con temperatura, ruidos o luces desagradables, enfermedades respiratorias o que cursen con dolor, situaciones fisiológicas como menopausia o embarazo, consumo de alcohol, tabaco o bebidas estimulantes y la realización de ejercicio físico o mental justo antes de acostarse. También se da en personas con cambios de horario, como trabajadores nocturnos, o en viajeros que vuelan a zonas horarias distintas, fenómeno conocido como “ jet lag ”.

  Causas psicológicas. Las emociones, como estrés y otros acontecimientos afectivos o laborales, actúan como estimulantes de la corteza cerebral.

•  Causas psiquiátricas. Son las más difíciles de tratar. La depresión, ansiedad, anorexia nerviosa o crisis psicóticas pueden dar lugar a insomnio.

•  Uso de medicamentos. El insomnio puede ser inducido por fármacos estimulantes como anfetaminas, agonistas adrenérgicos, antidepresivos, corticoides o teofilina. Paradójicamente, también los fármacos hipnóticos pueden generar insomnio cuando se retiran bruscamente. Esta suspensión pueden generar insomnio y pesadillas, dando lugar a dependencia psíquica.

Prevención DEL insomnio

En caso de insomnio, es siempre preferible seguir unas medidas preventivas que instaurar un tratamiento farmacológico. Entre estas medidas podemos destacar:

•  Acostarse y levantarse más o menos a la misma hora. El sueño presenta un ciclo rítmico, y la hora de acostarse y levantarse determina que el individuo pueda tener sueño o no.

•  Evitar dormir la siesta. Puede ocasionar que el individuo no tenga sueño por la noche.

•  No acostarse con hambre o con el estómago demasiado lleno.

•  Evitar el consumo de alimentos estimulantes como el café.

•  Realizar ejercicio físico. El ejercicio físico origina un cansancio que puede estimular al individuo a dormir. Sin embargo, se debe evitar hacerlo 3 horas antes de acostarse, ya que se puede producir una estimulación de la corteza cerebral que empeore el insomnio.

•  Seguir un ritual antes de acostarse. Ponerse el pijama, lavarse los dientes, cepillarse el pelo o tomar un baño antes de acostarse, puede dar a entender al organismo que se acerca la hora de dormir.

•  Hacer técnicas de relajación. No tiene sentido intentar dormirse cuando se está hiperexcitado.

•  Conseguir un ambiente adecuado para dormir. Se debe controlar la iluminación, temperatura y nivel de ruidos.

En ocasiones se recomienda no ver la televisión por la noche o no leer, ya que ambas actividades pueden ser estimulantes de la corteza cerebral. Sin embargo, existen personas que sólo logran dormirse con un libro o la televisión.

Tratamiento FARMACOLÓGICO CLÁSICO

Los fármacos hipnóticos constituyen el tratamiento de elección del insomnio.

Dentro de los hipnóticos, fueron muy utilizados los barbitúricos, pero debido a su toxicidad, a sus efectos inductores enzimáticos, a su síndrome de dependencia y a la tolerancia que generan, se ha abandonado su uso. Actualmente sólo se utiliza el fenobarbital y el tiopental para el tratamiento de epilepsia y como inductores de anestesia.

Actualmente se utilizan más los fármacos que actúan sobre receptores benzodiazepínicos, como las benzodiazepinas, la ciclopirrolonas (zopiclona) o las imidazopiridinas (zolpidem). Todos estimulan la transmisión GABAérgica al unirse al receptor benzodiazepínico.

En caso de insomnio inicial, se utilizarán fármacos de absorción rápida y efectos poco duraderos. Si es un insomnio medio o terminal, se podrán utilizar otros de absorción más lenta y efectos más prolongados.

También se utilizan mucho los antihistamínicos H1 de primera generación (doxilamina, difenhidramina). Son fármacos antialérgicos o antieméticos que atraviesan la barrera hematoencefálica, dando lugar a sedación como efecto secundario. Estas sustancias presentan por lo general, efectos secundarios leves y transitorios, y no generan dependencia ni tolerancia. Se pueden utilizar para el tratamiento del insomnio de corta duración y del insomnio crónico, y muchos de ellos forman parte de especialidades publicitarias.

TRATAMIENTO FITOTERAPÉUTICO DEL INSOMNIO

Las plantas medicinales pueden ser muy útiles para el tratamiento del insomnio leve o moderado. Debido a la ausencia casi total de reacciones adversas, permiten tratamientos a largo plazo. Entre las plantas medicinales utilizadas para el insomnio, las más conocidas son la valeriana, la melisa, la tila, el azahar, la pasiflora o el espino blanco.

Presentan unos efectos hipnóticos ligeros, por lo que suelen utilizarse combinadas. Existen multitud de ensayos in vitro e in vivo que demuestran ciertos efectos sedantes para los extractos de estas especies, pero todavía no se dispone apenas de ensayos clínicos. De igual manera, sus mecanismos de acción apenas están esclarecidos.

Una de las principales ventajas del tratamiento del insomnio mediante la fitoterapia es que las plantas medicinales no alteran la arquitectura del sueño, consiguiendo que el individuo recupere el sueño adecuadamente, y sin aparecer efectos rebote.

Aunque el tratamiento con plantas medicinales puede ser efectivo, se recomienda no abusar de su utilización, y si el insomnio se prolonga más de 1-2 semanas, se debe acudir al médico, ya que podría existir una patología grave de base, como una apnea del sueño.

A pesar de la seguridad de las especies antes mencionadas, estas plantas medicinales pueden presentar algunos problemas. En primer lugar, cabe esperar que puedan potenciar los efectos de otros fármacos sedantes como las benzodiazepinas o los antihistamínicos H 1 , aumentando la duración del sueño. Ésto puede dar lugar a somnolencia diurna, por lo que no es aconsejable mezclar ambos tipos de medicamentos. No hay datos que avalen la existencia de dicha interacción, pero debido a sus efectos es más que posible que aparezca. De igual manera, el consumo de alcohol puede potenciar los efectos de estas plantas, por lo que por norma general se desaconseja ingerir alcohol durante el tratamiento.

Por otra parte, es muy importante tener precaución cuando se usa una planta sedante y se tiene que conducir o realizar una actividad considerada como peligrosa. Todos los hipnóticos, incluidas las plantas medicinales pueden producir cierta sedación durante el día, haciendo que aparezca una pérdida de concentración que puede desencadenar importantes accidentes de tráfico o laborales. El paciente debe asegurarse que su tratamiento no le afecta durante el día antes de realizar dichas acciones.

Especies utilizadas en insomnio

•  Amapola de California (Eschscholtzia californica Cham.). Es una herbáceo anual o perenne, procedente de Norteamérica. Pertenece a la familia de las Papaveraceae. Se utiliza la parte aérea de la planta. Tiene unos tallos de color verde azulados, de los que salen las hojas pinnatífidas. Las flores son solitarias y axilares, con 4 pétalos de color amarillo anaranjado.

En su composición destaca la presencia de alcaloides isoquinoleínicos en cantidades bastante importantes (0.5%). Entre estos alcaloides aparecen californidina, californina, coptisina, escolina, escolzina, escoltaidina, sanguinarina, protopina, criptopina y celeritrina.

Esta especie tiene ciertos efectos inhibidores de la monoamino-oxidasa , por lo que puede aumentar los efectos de las catecolaminas. Es por este motivo por el que debe usarse con precaución en pacientes con glaucoma, ya que podría aumentar la presión intraocular. También podría en ocasiones aumentar los efectos de los antidepresivos del tipo IMAOs, aunque no se han descrito casos clínicos de esta interacción.

De igual manera, algunos de sus alcaloides pueden ser ligeramente oxitócicos, por lo que no se recomienda utilizarla durante el embarazo.

•  Espino blanco (Crataegus monogyna Jacq.). Es un arbusto que puede alcanzar un porte arbóreo, con espinas en las ramas. Pertenece a la familia de las Rosaceae. En terapéutica se utilizan las sumidades floridas, con inflorescencias en corimbo. Las flores son muy aromáticas, y presentan una corola dialipétala con 5 pétalos de color blanco, aunque en ocasiones pueden ser rosados.

Las sumidades floridas de espino blanco son ricas en flavonoides, con concentraciones entre el 1-2%. Entre ellos, el principal es el hiperósido (0.28%), aunque en menor medida pueden aparecer otros como vitexina y orientina (alrededor del 0.2%).

El espino blanco ha demostrado en ensayos con animales tener unos efectos hipnóticos, como siempre al utilizar los extractos, pero con la droga como tal no se han realizado ensayos. Se han estudiado también mucho los efectos sobre el corazón, en los que se ha observado una actividad cardiotónica, antiarrítmica y vasodilatadora antianginosa. Los efectos vasodilatadores parecen ser debidos a los flavonoides. Por su parte, la capacidad inótropa que presenta podría ser debida a un bloqueo de la ATPasa Na+/K+, aunque no se han descubierto aún los principios activos responsables.

Debido a sus efectos, actúa como sedante nervioso y cardiaco, siendo de gran utilidad en caso de insomnio y nerviosismo asociado a taquicardias y palpitaciones.

El uso de espino blanco podría resultar peligroso en pacientes en tratamiento con digoxina, ya que podría potenciar los efectos de ésta, dando lugar a fenómenos de toxicidad. Por otra parte, se debe evitar su uso en caso de cardiopatías. Si bien es cierto que se ha utilizado tradicionalmente en caso de insuficiencia cardiaca, hay que tener en cuenta que la composición y los efectos de esta planta son muy variables, lo que podría dar lugar a un mal control de la patología, con el consiguiente empeoramiento y el riesgo para la vida del paciente. Además, se desconoce exactamente a qué principio activo se deben dichos efectos cardiacos. El uso del espino blanco en caso de cardiopatías se debe realizar sólo bajo prescripción facultativa y con preparados con un contenido estandarizado.

Por otra parte, se desaconseja utilizarlo durante el embarazo, debido a que su uso se ha asociado al síndrome de Pierre Robin, caracterizado por distrés respiratorio, hipotonía, displasia de los dedos, uñas y cadera y alteraciones en los ruidos cardiacos. Sin embargo no hay datos que demuestren estos efectos. De igual manera, no debe utilizarse en madres lactantes y niños menores de 18 años, debido a la ausencia de datos que avalen su eficacia y seguridad.

En ocasiones ha dado lugar a reacciones adversas, sobre todo de índole digestiva, como náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. También es común al aparición de sedación. Más rara es la presencia de hipotensión y arritmias cardiacas.

•  Lúpulo (Humulus lupulus L.) de las Cannabaceae. Es una planta trepadora que se utiliza fundamentalmente en la fabricación de cerveza, dándole el sabor amargo característico. En Fitoterapia se pueden utilizar los estróbilos, que son las inflorescencias femeninas, con forma de cono, y formadas por multitud de brácteas ovales y sésiles, que protegen a las florecillas. Estos estróbilos se agrupan en racimos.

En estas inflorescencias aparece un aceite esencial (0.3-1.0%) con sesquiterpenos como alfa-humuleno y beta-cariofileno. También es característica la presencia de floroglucinoles amargos, con estructura de α-ácidos (humulona) o β-ácidos (lupulona), que se descomponen al compuestos alifáticos como el 2-metil-3-buten-2-ol o la 2-undecanona. Estos compuestos alifáticos se acumulan en el aceite esencial y en una resina.

Sus propiedades hipnóticas sólo han podido comprobarse in vivo en estudios con animales. Se ha comprobado que los extractos pueden disminuir la actividad motora de rata e inducir sueño en ratón.

Se desconocen los principios activos responsables de la actividad, aunque se ha postulado que podrían ser los derivados obtenidos al descomponerse los floroglucinoles, sobre todo el metilbutenol.

El lúpulo podría tener ciertos efectos estrogénicos ligeros, por lo que podría dar lugar a muy altas dosis a aborto espontáneo, por lo que no se recomienda su utilización durante el embarazo.

•  Melisa (Melissa officinalis L.). Es una de las especies que más se está utilizando como sedante en la actualidad. Es una labiada que puede llegar a alcanzar los 90 cm de altura. Tiene unas hojas de peciolo corto y limbo ovado, con un color verde oscuro y unos nervios blanquecinos anastomosados en el envés, que le dan un aspecto arrugado. Estas hojas son las que constituyen la droga, aunque también pueden ir acompañadas en ocasiones por los tallos y las flores.

Es rica en un aceite esencial, con una composición variable, con geranial, neral, citronelal y limoneno. Este aceite esencial tiene una composición similar al del limón (Citrus limon), lo que le da a la melisa un olor similar a esta fruta, sobre todo cuando se frota la hoja.

Los efectos sedantes son atribuidos a este aceite esencial, aunque no se han realizado apenas estudios con él ni con la melisa, y la utilización de la misma se basa sólo en su uso tradicional.

Algunos autores afirman que el aceite esencial es teratógeno y epileptógeno, aunque no se han descrito casos clínicos que lo afirmen. No obstante, se recomienda no utilizarla en embarazadas y madres lactantes, debido a la ausencia de datos que avalen la seguridad.

•  Naranjo amargo (Citrus aurantium L. var. amara). Del naranjo amargo se utilizan dos drogas, los pericarpios de los frutos, tónico amargo usado como aperitivo en caso de anorexia no nerviosa, y las flores, conocidas como azahar, que tienen propiedades hipnótico-sedantes.

El naranjo es un arbolito de copa redondeada, cuyas fragantes flores se utilizan en Fitoterapia. Estas flores son solitarias o aparecen en racimos en las axilas de las hojas. Son flores pequeñas con 5 pétalos gruesos y carnosos, de un color blanco intenso. Se pueden observar glándulas de aceite esencial a simple vista.

Estas flores son ricas en un aceite esencial, cuyos componentes fundamentales son monoterpenos como limoneno y linalol, a los que se responsabiliza de los ligeros efectos sedantes.

El azahar se ha utilizado como sedante ligero, normalmente combinado con otras especies. Se ha usado durante décadas una preparación, conocida como agua de azahar, muy utilizada como antiespasmódica y sedante ligera. El uso tradicional del azahar no ha demostrado efectos adversos durante el embarazo la lactancia, ni en niños pequeños, por lo que podría utilizarse en estas situaciones.

•  Pasiflora (Passiflora incarnata L.). Es una liana trepadora de la selva amazónica, muy utilizada como ornamental en jardines. Pertenece a las Passifloraceae. Se usa la sumidad aérea, constituida por los tallos, las hojas y en ocasiones las flores. El tallo tiene una sección redondeada y es hueco. Las hojas son palmatilobuladas, con lóbulos agudos y de margen serrado. Las flores son grandes y muy vistosas, con unos sépalos y pétalos de un color violáceo, similares entre sí. Tiene una segunda corola con pétalos filamentosos.

La pasiflora presenta trazas de alcaloides indólicos, (harmano, harmalina y harmalol), flavonoides (apigenina, luteolina, vitexina, saponarina) y derivados de la γ -pirona (maltol, etilmaltol).

Se han demostrado ciertos efectos sedantes, aunque se desconoce a qué principios activos se debe la actividad. Sí se ha comprobado que el maltol y el etilmaltol pueden aumentar el sueño inducido por barbitúricos en ratón a dosis de 400 mg/kg.

La pasiflora es una especie muy segura, aunque en ocasiones se han descrito con su uso casos de náuseas, vómitos, sedación y en ocasiones puntuales, taquicardia y prolongación del intervalo QT, aunque no se ha comprobado una relación causa-efecto para ésta última.

•  Tila (Tilia cordata Mill.). Los tilos son grandes árboles de la familia de las Tiliaceae. La parte utilizada es la inflorescencia, compuesta por una bráctea liguliforme muy grande, que se suele confundir con una hoja. Desde la mitad del nervio medio de esta bráctea sale un pedúnculo largo que acaba en una cima terminal con 3-5 flores blancas amarillentas muy olorosas.

La inflorescencia es rica en mucílagos con estructura de arabinogalactano (3-10%), que le confiere propiedades demulcentes y antitusivas. También presenta flavonoides (kenferol, tilirósido, quercetol, hiperósido) y trazas de aceite esencial.

Tradicionalmente se ha utilizado como sedante, sola en infusión o en combinación. Es junto con la valeriana la especie de la que más tradición como sedante hay en España. Su uso además se considera seguro, incluso para embarazadas, madres lactantes y niños.

•  Valeriana (Valeriana officinalis L.). Es un herbáceo de la familia de las Valerianaceae del que se emplean las partes subterráneas (raíces, rizomas y estolones) para el tratamiento del insomnio y otros síntomas asociados al nerviosismo. Los rizomas son erectos, con una corteza marrón grisácea en el exterior y blanca amarillenta en el interior. Las raíces suelen aparecer enmarañadas y rotas. En ocasiones pueden formar una cubierta alrededor del rizoma, aunque otras veces, el rizoma aparece libre. Los estolones presentan nudos y entrenudos. Los nudos son prominentes, mientras que los entrenudos tienen estrías longitudinales.

Sus efectos se deben a dos tipos de principios activos. Por una parte, tiene un contenido del 0.3-2.0% de aceite esencial, formado fundamentalmente por ésteres de ácido valeriánico e isovaleriánico con alcoholes como borneol y eugenol. También aparecen sesquiterpenos como valerenal, valerenona y valerianol. Por otra parte, presenta una cantidad del 0.5-2.0% de iridoides, conocidos como valepotriatos. Estos compuestos pueden tener un enlace doble (dihidrovaltrato) o dos dobles enlaces (valtrato, isovaltrato).

Los valepotriatos son compuestos muy inestables y se descomponen por calor, humedad o pH ácido, dando lugar a aldehídos deshidratados, conocidos como baldrinales (baldrinal, homobaldrinal, valtroxal).

La valeriana es una de las especies que más se han utilizado en Fitoterapia para el tratamiento del insomnio. También es la especie sobre la que se han realizado más estudios para comprobar sus efectos. El aceite esencial ha demostrado tener unos efectos antiespasmódicos, mientras que los valepotriatos son sedantes.

El mecanismo de acción de la valeriana es complejo y no está totalmente esclarecido, aunque podría actuar a nivel pre y postsináptico. En ensayos in vitro se ha comprobado que los valepotriatos inhiben a la GABA transaminasa , disminuyendo la degradación del ácido gamma-aminobutírico (GABA). Además podrían aumentar su liberación a los espacios sinápticos y disminuir su recaptación. Por otra parte, en la valeriana se han detectado grandes cantidades de glutamina, que podría ser captada por las neuronas y transformada en GABA. Finalmente, se ha comprobado en ensayos in vitro que el hidroxi-pinorresinol es capaz de fijarse al receptor benzodiazepínico, ejerciendo un efecto agonista y estimulando por tanto la transmisión GABAérgica.

A pesar de que se responsabiliza a los valepotriatos de las acciones sedantes de la valeriana, deben existir otros principios activos responsables, ya que los valepotriatos se descomponen con mucha facilidad. Además, en variedades de valeriana carentes de valepotriatos se han demostrado también efectos sedantes. Los efectos podrían ser debidos también al ácido valeriánico o a los propios baldrinales, que todavía presentan cierta actividad hipnótica.

La valeriana debe utilizarse con precaución en pacientes con insuficiencia hepática, ya que podría presentar algunos principios activos hepatotóxicos. Sin embargo, no se han dado casos de necrosis hepática en estos pacientes.

Aunque es una especie muy utilizada, no existen estudios de seguridad en embarazadas y madres lactantes, por lo que no se recomienda su utilización. Tampoco debe usarse en niños menores de 12 años especies con valepotriatos, ya que podrían dar lugar a reacciones adversas.

La valeriana presenta en ocasiones, normalmente cuando se utiliza por períodos prolongados de tiempo, un efecto paradójico de estimulación nerviosa, que cursa con ansiedad e insomnio. Por esta razón se aconseja tomarla al menos 2 horas antes de acostarse.

Es una especie bastante segura, y sólo en ocasiones ha dado lugar a náuseas y vómitos. Tras su uso continuado por largos períodos de tiempo podrían aparecer arritmias, cefalea, nerviosismo, insomnio y midriasis. La administración de dosis 20 veces mayores a las recomendadas sólo ha producido síntomas menores como espasmos abdominales, náuseas, vómitos, fatiga y midriasis.

Además de estas especies, se han utilizado otras como la hierbaluisa (Lippia citriodora H.B.K.), amapola (Papaver rhoeas L.), lavanda (Lavandula angustifolia Mill.) o verbena (Verbena officinalis L.), en ocasiones con buenos resultados. Normalmente se usan asociadas a otras drogas.

Con la colaboración de:

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(Última modificación:15/04/2017 3:59)

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