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Salud Pública – Campañas

Campaña de Hidratación 2018 - Insuficiencia renal

Campaña Hidratación 2018 - CGCOF
Josep Antoni Tur Mari
Vocal Provincial de Alimentación
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Baleares

Pautas de hidratación en personas con insuficiencia renal

La ingesta de líquido se debe individualizar en cada paciente según la etapa en que se encuentre la insuficiencia renal y la cantidad de orina que el paciente produce. La medición de la cantidad de orina diaria nos orienta sobre el requerimiento de líquido de estos pacientes, que debe ser el volumen de orina diaria, más 500-1000 ml/día de líquido aproximadamente.

En enfermos con insuficiencia renal leve, normalmente la cantidad de orina que producen se conserva o es incluso superior a la normal, por lo que no tienen limitaciones para la ingesta de líquidos. Una dieta baja en sal suele bastar para frenar la sed y mantener el equilibrio de agua. La cantidad de líquido necesaria al día variará según la función renal de cada paciente y será ajustada por su médico.

Los pacientes en prediálisis deberán adecuar la cantidad de líquido que ingieren a su estado de hidratación y diuresis.

Los pacientes tratados con hemodiálisis o diálisis peritoneal usualmente mantienen la función renal por un período más prolongado y tienen pocas restricciones en la ingesta de líquidos, ya que el esquema de diálisis es diario. La cantidad diaria de líquido recomendada se basa en el volumen de orina producida durante un período de 24 horas y la ganancia de peso corporal obtenida entre las sesiones de diálisis.

En estos pacientes no es aconsejable beber más de 1-1,2 litros al día de líquidos (ya sea también a partir de infusiones, zumos, sopas…) ya que a causa de la insuficiencia renal se retienen más los líquidos, lo que puede conllevar graves consecuencias. Cuando el médico paute un bajo consumo de líquidos tendrá que prestarse atención no solo a la cantidad de agua ingerida al día, sino también al consumo de ciertos platos (sopas, helados, gelatinas, salsas y leche).

Con carácter general lo más recomendable es beber agua en lugar de bebidas gaseosas (debido a su contenido en fosfatos) o zumos (debido a su contenido en potasio). Si el paciente opta por el consumo de agua mineral natural, es recomendable que ésta sea agua de mineralización muy débil. En el caso de los pacientes diabéticos el zumo tampoco está recomendado por su mayor índice glucémico.
Podrían ser aconsejables bebidas como agua, zumo de limón, polos de hielo y granizados, té e infusiones suaves (poleo menta, camomila, té verde).

Por otra parte, habría que valorarse por parte del médico el consumo de otras bebidas como refrescos, bebidas alcohólicas, café o preparados deshidratados (sopas comerciales o caldos).

El paciente debería siempre consultar con su nefrólogo en relación a los líquidos y cantidades a consumir diariamente.

Bibliografía

  • Escarvajal E, Guerrero I, Quesada D, Guzmán I, Ruiz J. Guía para el paciente renal. Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, Ministerio de Sanidad y Política Social, Madrid. 2009.
  • Fundación Renal “Íñigo Álvarez de Toledo”. La importancia del control de líquidos. Disponible en: https://www.friat.es/alimentacion/11-la-importancia-del-control-de-liquidos/ (Consulta en 14-Mayo-2018)
  • Lorenzo V. Hidratación en la enfermedad renal crónica. Nefrologia. 2014; 34: 693-7.
  • Patiño B, Villanueva M, Bañón A, ADAER, González JD, Cortes P. Guía de alimentación para pacientes renales. ADAER-Ayuntamiento de Murcia, Murcia. 2009.
  • Peña JC. ¿Es fisiológicamente recomendable ingerir mucha agua y es esta conducta correcta? Acta Médica Grupo Ángeles. 2008; 6(4): 192-6.

(Última modificación:01/08/2018 11:59)

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