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Salud Pública

Información general sobre Antibióticos para Ciudadanos

Indice de contenidos:

1. ¿Qué es un antibiótico?

Un antibiótico es un medicamento destinado al tratamiento de infecciones causadas por bacterias. De la misma forma que existen múltiples especies de bacterias capaces de provocar infecciones en personas y animales, existe una amplia variedad de antibióticos que actúan con cierto grado de selectividad frente a tales bacterias. El objetivo terapéutico del antibiótico es ayudar al organismo en su lucha frente a las bacterias causantes de la infección.

Existen muchas clases de antibióticos, que actúan de formas diferentes y sobre grupos diversos de bacterias. Por ello, es fundamental que previamente a la utilización de un antibiótico se lleve a cabo un diagnóstico médico preciso, para determinar cuál es la gravedad de la infección, la bacteria que la podría estar causando y su tratamiento más adecuado, teniendo en cuenta también otros aspectos específicos del paciente.

2. ¿Qué es el uso Prudente de Antibióticos? Volver a índice

Tendiendo en cuenta lo dicho anteriormente, es importante que la selección del antibiótico sea llevada a cabo por el médico que ha realizado el diagnóstico, quien además de elaborar la correspondiente receta, indicará al paciente la dosis a utilizar y la duración del tratamiento.

Por consiguiente, los antibióticos sólo deben ser utilizados si han sido debidamente recetados por un médico y dispensados en una farmacia presentando la correspondiente receta médica.

El diagnóstico y la prescripción médica garantizan la mejor selección del antibiótico adecuado para cada situación, mejorando los resultados y reduciendo a un mínimo razonable el riesgo de efectos adversos debidos al antibiótico. Pero, además, en el caso de los antibióticos existe un problema adicional al de los posibles efectos adversos que puede experimentar el propio paciente que toma el antibiótico. Se trata de las resistencias bacterianas.

3. ¿Qué son las resistencias bacterianas? Volver a índice

Las bacterias son organismos vivos y, por tanto, presentan una notable capacidad de adaptación al entorno.

Esta capacidad de adaptación ha permitido que muchas de estas bacterias hayan sido capaces de desarrollar mecanismos por los cuales se vuelven resistentes a los efectos de uno o varios tipos de antibióticos. Y ese es uno de los motivos por los que el empleo de algunos antibióticos en determinadas infecciones ha ido perdiendo paulatinamente eficacia.

Este incremento de la resistencia bacteriana a ciertos antibióticos supone una reducción de la eficacia , lo que ha ocasionado la aparición de infecciones de muy difícil tratamiento con los antibióticos actualmente disponibles. En los casos más graves, se han detectado bacterias que no son destruidas por ninguno de los antibióticos existentes.

Aunque la investigación farmacéutica está aportando continuamente nuevos antibióticos cada vez más selectivos, capaces de evitar algunos tipos de resistencia bacteriana, el problema de la resistencia bacteriana no se puede solucionar solo incorporando nuevos medicamentos, cuyo desarrollo es muy costoso en tiempo y dinero, sino que además hay que evitar o reducir las condiciones que favorecen el desarrollo de las mismas, esto es, con la elección inadecuada de antibiótico, según la infección existente, y con la utilización de dosis inadecuadas o duración insuficiente del tratamiento antibiótico.

4. Consejos para el Uso Prudente de Antibióticos Volver a índice

  • No tomes nunca un antibiótico sin que así te lo haya indicado tu médico o tu dentista. No des antibióticos a tus animales sin que te lo indique tu veterinario.
  • Enfermedades como el resfriado, la gripe y la mayoría de las infecciones de garganta son producidas por virus. Los antibióticos no tienen ningún efecto sobre los virus.
  • Adquiere el antibiótico siempre en una farmacia, presentando la receta.
  • Cumple de forma escrupulosa las recomendaciones de tu médico, dentista o veterinario, en caso de utilizarlos en tus animales, en cuanto a la dosis a administrar y los periodos de tiempo entre dosis.
  • No suspendas nunca un tratamiento con un antibiótico antes del tiempo que te haya indicado tu médico, dentista o veterinario, aunque los síntomas hayan desaparecido. La suspensión prematura podría dar lugar a una recaída.
  • No acumules sobrantes de antibióticos en casa, y no los reutilices posteriormente en tí mismo o en un familiar. Acude a tu farmacia y deposítalos en el punto SIGRE. De esta forma contribuirás a su correcta eliminación, e impedirás que contaminen el medio ambiente.
  • Pregunta a tu médico, farmacéutico o veterinario sobre la posibilidad de vacunarte o de vacunar a tus animales. Las vacunas pueden prevenir la aparición de infecciones, reduciendo la necesidad de utilizar antibióticos.
  • Lávate las manos frecuentemente, ya que una importante cantidad de infecciones se transmiten a través de ellas.
  • No presiones a tu médico, dentista o veterinario para que te recete un antibiótico.
  • No presiones a tu farmacéutico para que te dispense un antibiótico sin receta.

(Last Modified Date:13/11/2018 18:59)

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